La evidencia empírica ha corroborado la existencia de una relación robusta entre diabetes y depresión. De esta manera, aunque se desconocen los mecanismos explicativos, si se tiene depresión, hay un mayor riesgo de padecer diabetes (Anderson et al., 2001; Hellman, 2008), así como las personas con diabetes tienen una mayor probabilidad de sufrir bajo estado de ánimo. Esta comorbilidad supone importantes consecuencias negativas para la salud, puesto que se ha constatado un incremento del riesgo cardiovascular, de ceguera o de enfermedad renal, entre otras, frente a las persona que sólo padecen uno de los dos trastornos.